Sin embargo, la presidenta Dilma Rousseff asegura que la séptima economía mundial "venció los principales obstáculos y está preparada para la Copa este jueves dentro y fuera del campo".
El arranque de la Copa del Mundo tendrá lugar en el flamante Arena Corinthians de Sao Paulo, donde un Brasil que busca el récord de su sexta estrella se enfrentará a las 17H00 (20H00 GMT) a Croacia en el primero de los 64 partidos del torneo, ante 61.600 hinchas y 12 jefes de Estado y de Gobierno.
Un partido sudado y sufrido
Hace siete años, Brasil se ganó el derecho a albergar su segunda Copa en casa, determinado a mostrar al mundo su poderío emergente y de paso exorcizar el fantasma del 'Maracanazo' de 1950, cuando Uruguay, contra todo pronóstico, le derrotó por 2-1 en la final.
Pero la carrera hacia la Copa ha sido empinada. Una lluvia de críticas cae desde hace meses sobre el gobierno de Rousseff por innumerables atrasos en las obras y el gasto público de 11.000 millones de dólares en el Mundial, cuando el país tiene servicios públicos de pésima calidad.
A esto se han sumado los desencuentros constantes con la FIFA. Su secretario general, Jerome Valcke, confesó que ha sido "un infierno" organizar la Copa en Brasil, célebre por su desbordante alegría y ánimo fiestero, pero también por su informalidad.
Rousseff comparó la preparación de la Copa con un partido "sudado y muchas veces sufrido", pero aseguró que el resultado vale la pena. "Brasil, como el Cristo Redentor, está de brazos abiertos para acogerles a todos ustedes", dijo asimismo en su discurso de radio y televisión, dirigiéndose a los 600.000 turistas esperados para la Copa en las 12 ciudades sede del Mundial, de Manaos (Amazonas, norte) a Curitiba (Paraná, sur).
El Arena Corinthians era uno de los seis estadios que debía ser entregado a la FIFA el 31 de diciembre pasado. Pero, a pocos días del torneo, los obreros de este estadio aún verificaban la solidez de las vigas bajo las tribunas e instalaban cables, constató un periodista de la AFP.
Otros cuatro estadios -Natal, Curitiba, Cuiabá y Porto Alegre- dan también los toques finales a las obras.
La actual campeona, España, ganadora del último Mundial de Sudáfrica-2010, buscará sumar una segunda estrella a su camiseta, y la primera de una selección europea en Latinoamérica, cuyos Mundiales siempre han sido conquistados por países de la región.
Los brasileños, en tanto, apuestan por un duelo entre Neymar y Lionel Messi en un clásico Brasil-Argentina. O como el 'rey' Pelé, en una nueva final con Uruguay para la revancha del Maracanazo.
Fuente: www.diariodechimbote.com
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